CAPÍTULO 107
En sus brazos, me quedo
Punto de vista de Vivian
Pensé que el silencio lo absorbería. Pensé que las palabras "vete a casa" lo alejarían, lo obligarían a dejar de buscarme en este rincón olvidado del mundo.
Pero no se fue.
Aunque no podía verlo, podía sentir su presencia flotando en la distancia: las respiraciones temblorosas, los sollozos ahogados que intentaba silenciar, el sonido de su corazón rompiéndose en el aire vacío.
Después de decirle que se fuera a casa, el silencio se extendió entre nosotros como una cuerda delgada, frágil pero que aún nos conectaba. Esperé el momento en que oyera sus pasos alejarse, desvaneciéndose en la noche. Esperé a que eligiera lo lógico, lo seguro, lo que mantendría su corazón intacto.
Pero en cambio...
El aire cambió.
Un leve ruido, vacilante pero decidido, resonó suavemente desde algún lugar detrás del viejo edificio. La grava crujía bajo los zapatos. Un movimiento lento e incierto. No apresurado. No desesperado como antes. No, esta ve