Capítulo Veintisiete — El Precio del Rescate
(Adrián’s POV)
La noche era densa y oscura, como si el cielo mismo supiera lo que estaba por suceder. La lluvia caía con fuerza sobre el parabrisas, pero no reduje la velocidad. Mi mano apretaba el volante, los nudillos blancos, mientras mi mente repetía un solo nombre.
Liana.
Después de días de búsqueda, de llamadas, de contactos, de hombres moviéndose en cada rincón de la ciudad, por fin uno de mis guardias encontró una pista. Un viejo almacén en las afueras. Uno de los lugares que solía usar Dante Rossi antes de que las autoridades le cerraran el paso.
El corazón me latía tan rápido que apenas podía respirar. No había dormido, no había comido. Solo pensaba en ella.
La imagen de su rostro, su voz, sus lágrimas… todo me atormentaba.
“Señor,” dijo Marco, mi jefe de seguridad, desde el asiento trasero, “nuestros hombres rodearán el lugar en cinco minutos. No parece haber movimiento dentro.”
“Eso es lo que él quiere,” respondí con voz fría. “