Capítulo 30— A Través de las Llamas
(POV de Liana)
La explosión sacudió todo el edificio como una bestia furiosa rugiendo desde sus entrañas.
Las paredes temblaron, las luces parpadearon, y luego todo se volvió oscuro… excepto por el fuego.
Las llamas se extendieron rápidamente, devorando las cajas de madera y las láminas metálicas viejas a mi alrededor. El olor a humo y aceite quemado llenó mis pulmones. Tosí con fuerza, sintiendo cómo las cuerdas que me ataban a la silla me quemaban las muñecas.
—Adrián… —susurré débilmente, pero mi voz se perdió entre el caos.
El fuego seguía creciendo, caliente y salvaje, iluminando las sombras del almacén. Afuera se escuchaban disparos —ráfagas cortas y secas que hacían que mi corazón latiera con más fuerza. Alguien gritó. Otro respondió. Y después, otra explosión, más cerca esta vez, sacudió el suelo bajo mis pies.
Tiré de las cuerdas con todas mis fuerzas. Mis muñecas dolían, pero no me detuve. Giré, empujé, tiré una y otra vez hasta que mi pie