Veredicto final.
El corazón de Emma se paralizó al escuchar aquellos nombres y por un segundo entero, su cuerpo dejó de pertenecerle.
Su respiración se agitó como si hubiera corrido un maratón y, en el segundo siguiente, su corazón comenzó a golpear con fuerza contra su pecho.
Centró toda su atención en el estrado, a la espera de aquellos rostros conocidos que tanto había anhelado ver desde que pensó que habían muerto.
No podía s