Después de cuatro horas en el juicio de los Miller, salieron al pasillo sin dejar de celebrar aquel gran logro.
Por fin Caleb y Jules pagarían. Por fin Hartley recuperaría lo que le habían robado. Por fin, quizá, podrían dejar de mirar por encima del hombro esperando el siguiente golpe.
No obstante, Emma no podía concentrarse del todo en aquello.
Sus ojos no dejaban de buscar entre las personas los rostros de su