Te creí más inteligente.
Emma no quiso seguirle el juego a Damián, pero tampoco lo desmintió.
Después de quedarse callada unos segundos, entendió que, por esa vez, le convenía más dejar que Caleb creyera la mentira.
Si él pensaba que todo lo que había intentado sembrar entre ellos no había servido de nada, mejor.
Que se envenenara con esa idea. Que creyera que sus esfuerzos, sus maniobras y su insistencia habían terminado en fracaso.