Solo es un té.
De nuevo, Emma pensó en lo impulsiva que había sido al aceptar ir a esa casa.
Le bastó una mirada de reojo a Damián para que todo volviera a agitarse dentro de ella, porque no podía sacarse de la cabeza lo que Lydia le había confesado.
Damián no había estado con ella, la rechazó. No solo porque se negara a ceder a pesar de las amenazas, sino porque, sencillamente, no había pasado nada entre ellos.
Esa verdad recién d