Otra prueba de vida.
Por más vueltas que Emma le daba al asunto, no conseguía encontrar una respuesta lógica.
Todo lo que se le ocurría rozaba lo absurdo o lo inquietante: un accidente, un asalto, una huida desesperada… o algo peor, algo que no encajaba todavía porque había demasiadas piezas fuera de lugar.
Lo único claro era que el abogado Ruiz se había esfumado y, con él, también se desdibujaba la posibilidad de usar de inmediato las pruebas que prometió entreg