Emma no podía dejar de mover el pie bajo el tocador.
El tacón golpeaba el suelo con una cadencia nerviosa, casi obsesiva, como si ese pequeño sonido pudiera drenar aunque fuera una mínima parte de la ansiedad que le recorría el cuerpo.
No sabía si temblaba más por el inicio inminente del lanzamiento de P&M Group o por la espera insoportable de una llamada de sus abogados desde Nueva York.
Cualquiera de las dos r