No volverá a pasar.
Emma llegó a la sala con el cuerpo presente y la cabeza en otra parte.
Eso era lo peligroso de estos días en Nueva York, todo se mezclaba. El trabajo, la exposición, el apellido, los Blackwood apareciendo donde no los llamaban y, por encima de todo, Emmanuel.
Antes de la reunión para la elección de la marca, Emma había pasado la tarde con él intentando actuar normal, como si dentro no tuviera un reloj contando hacia atrás. Lo vio reír, lo vio