Sé lo que hago.
Al finalizar la reunión, el despacho de Peter Hartley se fue vaciando poco a poco.
Emma guardó sus cosas con calma, sin apurarse, porque si se apuraba se le notaba el nervio.
Ya iba a salir cuando la voz de su padre la detuvo.
—Emma, quédate un momento.
Ella respiró hondo, soltó el aire despacio y regresó para sentarse otra vez. Peter dejó unos documentos sobre el escritorio y la miró con es