No quiero quedarme con la curiosidad.
Sus padres la llevaron a recorrer Hartley Group como si le estuvieran mostrando por primera vez el mapa de un reino que, tarde o temprano, tendría que gobernar.
Pasaron por el área de dirección financiera, por los despachos de estrategia internacional, por el departamento de marketing y por las vitrinas internas donde se exhibían piezas de colección que rara vez salían de la cámara acorazada. Emma caminó a su lado con la espalda recta, tratando de absorber cada detalle sin dejar que se le notara lo abrumada que estaba.
“Respira. Esto no es un tour. Es tu nuevo campo de batalla.”
Lo último fue el corazón creativo de la empresa: el taller principal de diseño de joyas. El lugar del que siempre había oído hablar, pero en el que nunca le habían permitido entrar.
Hasta hoy.
—Tenemos varios diseñadores. Cada uno lidera una línea: bridal, alta joyería, cápsulas, colaboraciones. Pero hay un diseñado