No es tu culpa.
Emma se quedó mirando a Mateo como si la pregunta le hubiera tocado un nervio que no sabía que seguía vivo.
Si lo pensaba con frialdad, tenía sentido.
Si no hubiera ido a aquella carrera clandestina, si no se hubiera soltado del escolta por culpa de una idea impulsiva de Sienna, si no hubiera dicho su apellido como quien deja caer una llave sin darse cuenta, tal vez muchas cosas no habrían pasado.
Tal vez ni siqui