No confundas cariño con necesidad.
La voz le cayó encima a Emma en medio de la música, con ese sarcasmo que solo manejan los hombres que creen que el mundo les pertenece… incluso cuando no.
No necesitó girarse para saber quién era.
Caleb sí lo hizo y el cambio en su postura fue inmediato, como si el cuerpo reaccionara primero y la mente llegara después.
Emma aflojó apenas el agarre del tango, lo justo para darse media vuelta con calma y quedar de fr