Nadie va a arruinar nuestra noche.
En el desfile de esa noche, Sienna no paraba de burlarse de los chismes más recientes, esos donde Emma terminaba “involucrada” con su propia familia como si a internet le diera vergüenza existir.
—Te juro que lo de “sugar daddy” con tu papá es… una falta de respeto —susurró, tapándose la boca para que no la escucharan dos filas más adelante—. Y aun así me da risa. Perdón.
Emma estaba sentada con la espalda recta, la mirada fija en la pasarel