Hay cosas que el dinero no puede comprar.
Emma sintió el silencio antes de verlo.
Ese segundo rarísimo en el que una oficina entera deja de respirar porque alguien acaba de entrar y el aire cambia, como si el mundo se acordara de golpe de quién manda… o de quién cree que manda.
Desde el baño, Emma vio la escena a punto de desmayarse, vio a Sienna avanzando con la bolsa de regalo como si estuviera entrando a su casa y no a una guerra.
Damián y Victoria no le q