Exesposo arrepentido.
Las preguntas de Damián le parecieron absurdas.
Tan absurdas, que por un segundo Emma tuvo que contener la risa amarga que le subió a la garganta.
¿De verdad quería saber si lo odiaba? ¿De verdad esperaba una respuesta distinta, una grieta, una suavidad que no había merecido?
¿No era él, precisamente, el ser más despreciable que había conocido?
¿No bastaba con que la traicionó con Lydia?