Estaba cumpliendo órdenes.
Emma lo miró con una ceja enarcada.
Con qué moral se atrevía a decirlo después de que ella acababa de verlo salir del mismo pasillo donde una modelo se le había ofrecido con la sutileza de un anuncio luminoso.
—Opino lo mismo.
Fue lo único que respondió.
La mirada de Damián cambió apenas, lo suficiente para que Emma supiera que había entendido a qué se refería. No te