Aquí pertenezco.
El salón del Hotel Hartley estaba lleno, pero no abarrotado.
No cualquiera entraba ahí.
Peter Hartley había sido claro, lista cerrada, invitados seleccionados, seguridad estricta y cero paparazzi. No por capricho, sino por costumbre. Y por memoria.
Después del intento de secuestro que sufrió Emma cuando era niña, la familia aprendió que el anonimato también podía ser un privilegio.
Las conversaciones flotaban en el aire entre copas de champagne, risas medidas y acuerdos no escritos.
Era un even