C84: Permíteme llevarlas yo.
Mientras tanto, al otro lado del continente...
La mañana se había presentado especialmente agitada en casa de Nadia. Desde muy temprano, ella se había ocupado de alistar todo para la visita médica de su abuela. La consulta era parte de una serie de controles que no solo eran fundamentales, sino que Nadia consideraba ineludibles. Se negaba a permitir que su abuela faltase siquiera una vez, convencida de que cualquier interrupción en el tratamiento podría tener consecuencias irreversibles.
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