Jared entrecerró los ojos al ver el anillo. Se inclinó ligeramente hacia adelante, esforzándose por enfocar mejor la joya, como si no pudiera dar crédito a lo que estaba viendo. Reconocía esa pieza. Sabía perfectamente a qué familia pertenecía ese anillo, pero su mente se resistía a aceptarlo.
Sin pensarlo demasiado, alargó la mano y, con un gesto brusco, tiró del collar para acercar más el anillo a su vista. El movimiento fue rápido y lleno de una fuerza innecesaria. La cadena, delgada y fina,