C66: No quiero ser otra carga en tu vida.
Nadia frunció ligeramente el ceño, visiblemente confundida.
—No comprendo ese repentino interés tuyo —resaltó.
—Aunque te parezca extraño, tus obras me agradaron mucho —expresó Elian.
—Entonces ya las viste —agregó ella.
—Sí, sí. Ya las vi. Pero quería que tí misma me los mostraras —justificó Elian—. Es verdad que no siguen la misma línea que la mayoría de las piezas expuestas aquí, pero tienen algo... un matiz honesto y profundo. Se nota que pusiste mucho de ti en cada trazo, en cada color, y