Killian permaneció sin emitir sonido por un instante, observando detenidamente a su hermana.
—¿Y tú? ¿Hasta cuándo piensas seguir así, Indira?
La joven arqueó las cejas, indignada por aquellas palabras inesperadas.
—¿Qué te pasa? ¿De qué me estás hablando? —replicó, notando la dureza en su voz.
Killian se aproximó a ella y se inclinó ligeramente hacia adelante, hablándole con un desdén que no trató de disimular.
—Me refiero a tu vida, a lo que has hecho de ti misma —resaltó sin titubear—. Tu ma