Se quedaron en silencio, sin saber cómo empezar una conversación que habían ensayado muchas veces en esas semanas de estar separados. Alelí bajó la vista y, otra vez, se llevó como por casualidad, la mano a la barriga.
Tenía un par de secretos que no le había dicho aquel día, ni tampoco se atrevió a comentárselos a Lawrence. No ¿Cómo hacerlo? Si sabía que dar nombre a ese asunto sería un gran problema para su amado.
Por eso había mantenido oculta su barriga de los ojos de todo el mundo. Inclu