—No podía dejar pasar aquella afrenta, entonces acordé junto con tu padre que cuando tuviéramos hijos, estos se casarían…— explicaba Joel con una mueca que similar al desagrado.
Resultaba evidente para Lawrence que no le gustaba en lo más mínimo tener que desgranar esa parte de la historia. No era para menos, tal lo visto, ese hombre todavía amaba a esa mujer.
Tanto así que, prefirió elegir la felicidad de ella a costa de la suya.
¿A qué hombre no le desagradaría mostrar su orgullo herido