(POV Connor)
Han pasado dos meses desde aquella madrugada en la que el mundo se detuvo en una cuneta llena de hierros retorcidos. Dos meses desde que el teléfono de Kyler dejó de sonar. Y aquí estamos hoy, bajo el sol implacable de esta plaza, mirando hacia la fachada de piedra de su antigua vida como si fuera el muro de una prisión.
Liam, Noah y yo estamos apoyados contra el capó de mi coche, con las manos en los bolsillos y el alma por el suelo. A través de las puertas abiertas del recinto, r