(POV Kyler)
El sonido de la lluvia golpeando el techo del vehículo era una percusión constante que marcaba el pulso de nuestra huida. Estábamos en una camioneta negra que Noah había conseguido, y el interior olía a humedad y a la tensión electrizante de cinco personas que acababan de arriesgarlo todo por un mañana que, hasta hace apenas unas horas, parecía una utopía.
Connor conducía con una destreza casi inhumana, esquivando los baches mientras revisaba constantemente el retrovisor. Noah iba d