(POV Kyler)
Llevaba una semana caminando por los pasillos como un alma en pena. Mi mente era un torbellino de confusión, un campo de batalla entre la fe que me habían impuesto y la piel que me reclamaba a gritos. Cada vez que cerraba los ojos, sentía el calor de Aria, su humedad, la forma en que su cuerpo encajaba con el mío como si el mismo Creador nos hubiera diseñado para ser una sola pieza de madera tallada.
No podía concebir una vida sin estar dentro de ella. Ella había sido mi primera vez