(POV Aria)
El aire del internado se sentía diferente después del hospital. Más frío, más denso, cargado de ese olor a incienso y culpa que parecía pegarse a las paredes como moho. Mis piernas todavía temblaban un poco mientras caminaba por el pasillo central, escoltada por dos monjas que me miraban como si fuera un cadáver andante que se negaba a quedarse enterrado.
Había echado a Kyler. Lo había destrozado con palabras que me quemaron la garganta al pronunciarlas, pero era necesario. Él es luz