Era imposible de negar.
La forma almendrada de sus ojos, aunque todavía era una bebé de meses. El color azul grisáceo que ya comenzaba a definirse. Su boca pequeña, pero con el mismo gesto que Adriel veía en el espejo cada mañana.
Para Adriel era como remontarse al día que vio por primera vez a su hermana Stephanie. Esa misma sensación de reconocimiento inmediato. De sangre llamando a sangre.
No eran iguales, no. Había ciertos rasgos distintos, como la frente y el cabello castaño claro que here