—¿Todo esto es por eso? ¿Estás celosa por las fotos trucadas de un paparazzi de hace una semana? —preguntó Adriel con una sonrisa burlona.
—Yo no estoy celosa de nadie —respondió Mía, ofendida.
—¿Por eso me evitas? ¿Por eso te pones a hablar con otro hombre?
Mía no supo qué contestar. Se quedó callada, con los labios apretados y las manos firmes sobre la mesa.
Adriel la observó en silencio durante unos segundos. La sonrisa en sus labios se ensanchó. Lenta. Provocadora. Estaba ganando la discusi