La oscuridad no le molestaba.
Nunca lo había hecho.
De hecho, la prefería.
El lugar donde estaba Eli carecía de ventanas. Solo una luz tenue caía desde el techo, suficiente para iluminar lo necesario y dejar el resto en sombras.
Control.
Siempre se trataba de eso.
Frente a él, la pantalla mostraba imágenes y videos cortos enviados por sus hombres.
No tenía acceso directo a toda la casa.
Nunca lo había tenido.
Pero contaba con ojos y oídos dentro.
Siempre los suficientes.
Eli se recostó en la si