—¿Qué información? —le espetó con el ceño fruncido.
El hombre se encogió de hombros, incómodo.
—He conseguido más datos del hombre que me mandó a investigar.
—¿Qué hombre? —sus ojos recorrieron la habitación y su respiración se aceleró. Una parte profunda de su cerebro entendía de qué hablaba su trabajador.
Leonel —el nombre de pila de su empleado— se aclaró la garganta.
La enfermera contuvo el aliento ante el comportamiento alterado de su paciente y se levantó de su asiento.
—El sujeto… el qu