Vigésima Navidad.
El penthouse estaba al borde del colapso logístico. El aire acondicionado trabajaba al máximo para combatir el calor generado por la enorme cantidad de cuerpos reunidos bajo un mismo techo. El aroma a canela, pino fresco, y el risotto perfectamente ejecutado de Nathan impregnaba cada centímetro cúbico del espacio.
Evelyn estaba de pie cerca de la cristalera. Miraba el salón.
El penthouse necesita una tercera mesa.
No era una sugerencia. Había sido un decreto emitido en noviembre. Las dos mesas