Las náuseas llegaron a las tres semanas del test positivo.
No inmediatamente. No con dramatismo. Llegaron despacio, como una visita que toca dos veces antes de entrar: una incomodidad vaga la primera mañana, más intensa la segunda, y para el quinto día ya tenía la confianza de algo que se había instalado definitivamente.
Evelyn descubrió que el café olía mal.
No de una manera absoluta. Olía mal de la manera en que huelen ciertas cosas cuando el cuerpo cambia de idioma internamente y lo que ante