La boda siguió con el ruido concreto de treinta y dos personas que celebran algo real.
Nathan la encontró de vuelta en la mesa cinco minutos después de que Evelyn volviera del borde del jardín. La miró con la atención de quien ha estado observando desde lejos y que sabe que algo ocurrió sin saber todavía qué.
—¿Qué pasó? —dijo en voz baja.
—Nada urgente. —Evelyn tomó la copa—. Luego te cuento.
Nathan no presionó.
Eso también era aprender: la diferencia entre la pregunta que necesita respuesta i