Seis semanas después del parto, Evelyn encontró el diario en el cajón de la mesilla.
No lo había buscado.
Estaba debajo de un libro que llevaba meses a medias, de la libreta de notas de las revisiones del guion y de un cable cargador que no pertenecía a ningún dispositivo que todavía tuviera. Lo sacó con cuidado, como se sacan las cosas que han estado guardadas tanto tiempo que uno no está seguro de querer lo que va a encontrar.
Lo puso sobre la cama.
Las tapas de cuero oscuro. La cinta marcapá