El silencio del penthouse era diferente esa noche.
No era el silencio incómodo de cuando Nathan trabajaba hasta tarde y yo fingía no sentir su ausencia. No era el silencio tenso después de una discusión. Era algo nuevo. Algo cargado de verdades recién descubiertas que flotaban entre nosotros como polvo de estrellas.
Peligroso. Hermoso. Inevitable.
Nathan estaba en la cocina preparando té. Lo escuchaba moverse con esa precisión quirúrgica que aplicaba a todo. Cada gesto medido. Cada paso calcula