James llamó dos días después.
No con el tono de quien da noticias urgentes. Con el tono de quien ha hablado con su madre y ha recibido confirmación y que ahora comunica el siguiente paso con la misma economía con la que comunicaba todo lo demás.
—Mi madre quiere hablar contigo.
—¿Cuándo?
—Cuando puedas. Ella no tiene prisa. Lleva mucho tiempo sin tenerla.
Nathan lo procesó durante un segundo.
—¿Esta semana?
—Esta semana está bien.
La llamada duró cuatro minutos.
Nathan se la contó a Evelyn esa