La noticia llegó un martes a las once de la mañana.
Evelyn estaba en el estudio con Helena dormida en el moisés y el borrador de la segunda novela abierto en el portátil y el café a medias cuando el teléfono vibró con un mensaje de Harrison que era solo cuatro palabras: La demanda fue retirada.
Evelyn lo leyó.
Lo dejó en la mesa.
Esperó un momento, como se espera cuando llega información importante, para ver qué encontraba en su interior cuando la información aterrizaba.
Nada.
No el nada del va