Nathan convocó la reunión a las nueve de la mañana del miércoles.
No en la sede de Blackwood Media. En el penthouse. En la mesa de la cocina donde cabían seis personas apretadas y donde el olor a café reciente y el sonido de Helena despierta al fondo del pasillo hacían que la reunión fuera lo que tenía que ser: real, sin la distancia que producen las mesas de cristal y las dieciséis sillas.
Isabella llegó primero.
Harrison a los tres minutos.
El equipo legal de Harrison: dos personas que ocupar