Nathan no se movió durante largos minutos.
La imagen de su madre brillaba en la pantalla. Ojos tristes. Sonrisa suave. Una mujer que había sido borrada del mundo demasiado pronto.
—Nathan... —Di un paso hacia él—. ¿Quién envió los archivos?
—No lo sabemos. —Su voz era plana, vacía—. Llegaron esta mañana a tres periódicos diferentes. Anónimos. Imposibles de rastrear.
—¿Qué dicen exactamente?
Se giró hacia mí. Las sombras bajo sus ojos eran más profundas que nunca.
—El reporte original del hospit