El Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York olía a papel viejo y a calefacción excesiva.
Era un edificio que no pedía disculpas por lo que era. Techos altos. Madera oscura. La luz entrando por ventanas que parecían diseñadas para recordarle a todo el mundo que afuera existía un mundo al que todavía no tenían acceso.
Evelyn llegó con Nathan a las ocho y cuarenta.
Harrison ya estaba dentro con su equipo. Madison llegaría por separado, acompañada por dos agentes federales, con instrucciones