El restaurante de Midtown era el tipo de lugar que existe desde hace cuarenta años en la misma dirección y que sobrevive no por reinventarse sino por ser exactamente lo que siempre fue: mesas bien espaciadas, luz sin aspavientos, una carta que no cambia más de dos platos por temporada porque los platos que funcionan no necesitan ser reemplazados por platos nuevos.
El tipo de lugar que eligen las personas que no necesitan demostrar nada.
Eran las doce y cuarto del mediodía.
Dominic Voss llegó pr