—¡Alfa!— Él se encontraba con las piernas cruzadas, recostado de las barandas de las escaleras y los brazos cruzados frente a la puerta, esperando por ella.
—¿Por qué estás aquí aún, y no me esperaste en la habitación?— Él la observa con una profundidad muy penetrante, sus ojos azules brillan cuando se le acerca un poco más y es algo que no puede evitar.
—¿Por qué te sorprende verme aquí? ¿Acaso no podía esperar a mi hembra?—su piel se eriza cuando le habla en ese tono tan dominante y se muerde