Nunca pensé que alguien como yo, un lobo cruel, disfrutaría del amor. No pensé que podría sanarme de mi maldad, tal vez no estoy sano del todo, posiblemente encontré la medicina que mantiene mi ira en calma, mi dulce jade.
Desde la distancia la observo, es bella, los rayos del sol le hacen relucir la piel, su vientre está enorme, ni siquiera sé cómo logra soportar a mis hijos.
Antes odiaba el hecho de ser padre, pero ahora espero el momento con gran entusiasmo. Ver las caritas de mis pequeños