—Es hora de partir— le lanza agua fría a Ronan despertándolo con brusquedad.
—¿A dónde me llevas?—
—mmm, te aseguro que te gustará o bueno, tal vez no tanto—
—Solo mátame, me has castigado lo suficiente—
—¿Quién eres o quién te crees para pedirme algo como eso?—
—Maldito, bastardo, no debí esperar, debí acabar contigo en el momento que te tuve entre mis manos—
—Sí, es una lástima que hayas perdido tanto tiempo. Pudiste acabar conmigo, pero el ego y demostrar que eras invencible era más importan