—mírame— sus ojos ya estaban hinchados y sus pómulos colorados
—no te sientas mal, te dije que todo tiene una solución— pero ella no comprende y simplemente le grita como nunca antes lo hizo por respeto, pero esta vez estaba tan mal que no le importó nada.
—¿SI CUÁL? ¿CUÁL ES LA MALDITA SOLUCIÓN ALASTOR?— le iba a contar lo que le dijo el anciano, pero no quería ilusionarla y que luego todo sea mentira, simplemente suspiró
—ya encontraremos una solución dijste que rara vez me equivoco así que