Con lágrimas y decepción lo espero en su habitación sintiéndome como la mujer mas miserable que pueda existir, lloro con tanto sentimiento como nunca antes, aún en medio del dolor que me tala los huesos no cuestiono nada supongo que algunos simplemente nacemos para el dolor y está bien, todo está bien. Abre la puerta y escuchó su voz áspera y fría.
—¿que haces aquí jade?— espeta cerrando la puerta y no hablo solo me pongo de rodillas.
—quiero pedirte perdón por haberte hecho molestar, por h