El salón estaba perfectamente preparado, con elegancia y sin excesos, como era normal en una reunión de ese tipo.
Takeshi, Erika y varios hombres del clan Koijima se encontraban en una esquina, mientras que Dante y Svetlana ocupaban una mesa a un costado, charlando tranquilamente, como si estuvieran en un ambiente relajado. Los hombres de los Bellandi, discretos pero atentos, se mantenían a la espera de lo que sucediera. Asgeir estaba cerca de ellos, observando todo con una expresión impasible.